Antonio Ojeda | Saltillo, Coah.-
17/05/2012 Periodico el Zocalo Saltillo
Con motivo de la visita de Lama Tsultrim Sangpo a Casa Tibet México sede Saltillo, Daniela Labra, instructora académica de Casa Tíbet México, ofreció una entrevista en donde se abordaron los temas de inseguridad, política y forma de vida del budismo.
El Dalai Lama, en su última visita a México, expresó que la tradición se ha ido perdiendo paulatinamente y mencionó que la violencia se ha enfocado de manera central en el quehacer cotidiano de los mexicanos.
Daniela Labra asegura que la violencia ha sido orientada a las minorías, pues la mayoría de los ciudadanos se dedica a ayudarse el uno con el otro, el cual es el principal objetivo de esta religión.
“Hay millones de personas que viven en el país que no estan involucrados con la violencia, en relación con el pequeño puñado que maltrata, asesina y hiere a la sociedad”, aclaró.
No existe una negación de la violencia, pero cuando el tema ha rebasado los límites de la tolerancia, existe un desequilibro que provoca desasosiego. Cuando la persona se enfoca en las dificultades, la mente se cierra y deja de ver una perspectiva más amplia.
De acuerdo con la instructora, el aspecto positivo es inmanente al ser humano, y mientras la perspectiva incremente podrá generar soluciones que lo ayuden a resolver sus preocupaciones.
SOCIEDAD Y RELIGIÓN
Un aspecto importante para el pensamiento budista es que todo lo que sucede no viene de la nada, todo lo que sucede proviene de las causas. La sociedad es una pieza fundamental del devenir histórico.
Cuando la sociedad aumenta, lo que suele experimentarse es una división que clasifica a ‘buenos’ y ‘malos’, el problema se presenta cuando se aísla a las personas de una determinada categoría.
“La verdad es que todas las personas somos personas y similares en muchos aspectos, y a la hora de clasificar a alguien como ‘malo’ lo deshumanizas, y entonces te sientes capaz de hacerle a esa persona cualquier cosa”, puntualizó.
La coordinadora académica manifiesta que todos han cooperado como sociedad histórica, en ese proceso que deriva la violencia. Todos tienen la capacidad de ser una buena persona o decidir no serlo.
“Eso está en nosotros, no todas las personas en la misma situación van a responder de la misma manera. Hay personas que, aun sujetas a mucha violencia, no responden de forma violenta, pero la realidad es que si el medio es violento, es más fácil que las personas se guíen a un aspecto negativo”.
La instructora advierte que la sociedad tiene que atacar las causas que originen la violencia, y pensar de qué manera se está promoviendo la crueldad, cómo se está fomentando la falta de oportunidades para jóvenes y niños.
“Si nos pasamos pensando que los políticos no hacen nada bien, todo está fuera de nosotros. Todos tenemos capacidad de hacer un cambio en nuestro campo de influencia, en tu familia, con tus amigos, entablar un diálogo, somos parte del mismo barco”.




