2 nov 2011

La muerte, una ilusión


Thich Nhat Hanh
extracto del libro
La muerte una ilusion
 ed. Oniro


El mayor de nuestros miedos es el de no existir o convertirnos en nada. Muchos de nosotros creemos que nuestras existencias se inician en el momento de nacer o de ser concebidos, y que finalizan en el momento en que morimos. Creemos que venimos de la nada y que al morir nos vamos a la nada. Otros muchos piensan que han sido creados por un Principio Supremo y que a su muerte revivirán a la vida eterna. En cualquier caso, estamos embargados por la angustia de la aniquilación.

Ante la muerte, parece que sólo cabe considerar dos opciones posibles: creer en la eternidad de un alma indestructible, o creer en la aniquilación de un cuerpo material perecedero. Multitud de eruditos y filósofos preguntaron en muchas ocasiones al Buda sobre las filosofías opuestas del eternalismo y el nihilismo. A aquellos que le preguntaron si existía un alma eterna, el Buda les respondió que no había un yo permanente; a aquellos que le preguntaron si al morir desaparecíamos en el olvido, les respondió que no había aniquilación. Fiel al camino medio, rechazó ambas ideas extremas.

A partir de su experiencia de realizacion, el Buda considera la existencia de una manera totalmente distinta: Nunca hemos nacido y nunca podemos morir. Nacimiento y muerte no son más que conceptos en nuestra mente. El creer que son reales origina en nosotros una poderosa alucinación que nos hace sufrir. El Buda enseñó que no hay ni nacimiento ni muerte, ni llegada ni partida, ni similitud ni disparidad, ni crecimiento ni disminución, ni un yo permanente ni la aniquilación. Sólo creemos que existen. Así, el terror que nos infunde la muerte está causado por nuestras percepciones e ideas erróneas sobre el ser y el devenir. Ahora bien, cuando comprendemos que nuestra verdadera naturaleza original es el no-nacimiento y la no-muerte, nos liberamos del miedo al no-ser, a la aniquilación. Ello requiere que observemos con suma atención y detenimiento las cosas, que penetremos a fondo en su naturaleza última. Entonces conocemos la libertad y la alegría del camino medio que discurre entre los dos extremos del eternalismo y el nihilismo, y podemos disfrutar de la vida y apreciarla de una forma completamente nueva.

Shakespeare dijo por boca de Hamlet: «Ser o no ser, esa es la cuestión.» El Buda dice: «No, esa no es la cuestión.» En realidad es nuestra idea del ser y del no-ser la que nos confunde, la que nos hace creer que algo existe o no existe. Tales ideas no pueden aplicarse a la realidad. No son más que convenciones que nos ayudan a relacionarnos con nuestro entorno. Son conceptos que nos dan un punto de referencia, pero no son reales. La realidad está libre de cualquier concepto o idea. El Buda dijo que si uno queda atrapado en una idea creyendo que es «cierta», pierde la oportunidad de conocer la verdad. El primer ejercicio de concienciación trata, pues, de liberarse de las ideas. La libertad consiste sobre todo en estar libres de nuestros conceptos e ideas. De lo contrario podemos sufrir mucho y también hacer sufrir a otros seres. Sólo cuando nos desprendemos de todas esas ideas sobre el ser y el no-ser puede manifestarse la realidad tal cual es.

Cuando alguien preguntó al Buda: «¿Cuál es la causa de todo cuanto existe?», él se limitó a responder: «Esto es porque aquello es; esto surge porque aquello surge.» Significa que todo depende de todo lo demás para manifestarse. Cuando se dan todas las condiciones necesarias, las cosas se manifiestan; entonces decimos que existen. Y cuando no se dan o fallan alguna o varias condiciones, aquellas cosas ya no pueden manifestarse y se retiran; entonces decimos que no existen. Y esperan a que llegue el momento adecuado para volver a manifestarse. Pero calificar a algo de existente o inexistente es un error, según el Buda, porque en realidad no hay nada que sea totalmente existente o inexistente.

Cuando perdemos a un ser amado hemos de recordar que no se ha convertido en nada. «Algo» no puede convertirse en «nada» y «nada» no puede convertirse en «algo». El ser amado no ha sido destruido, sólo ha adquirido otra forma. Esta forma puede ser una nube, un niño o la brisa. Podemos ver al ser amado en cualquier cosa. Nuestra verdadera naturaleza es la naturaleza del no-llegar y del no-partir. No hemos venido de ninguna parte ni vamos a ninguna parte. Cuando se dan todas las condiciones necesarias nos manifestamos. Y cuando no se dan, dejamos de manifestarnos. Pero esto no significa que no existamos. Simplemente no nos manifestamos. Todo cuanto ha existido, existe o existirá está interconectado con todo lo demás y es interdependiente. Todo cuanto vemos sólo se ha manifestado porque forma parte de algo más, de otras condiciones que permiten que se manifieste.


Puede que seamos lo suficientemente inteligentes como para entenderlo, pero no basta con entenderlo intelectualmente. Lo único que vale es la experiencia directa. Observar la vida con atención. Podemos aprender muchas prácticas para disminuir nuestra tristeza y sufrimiento, pero la crema de la sabiduría iluminada es percibir la verdad del no-nacimiento y la no-muerte. Reconocer que nuestra naturaleza es el no-nacer y el no-morir, el no-llegar y el no-partir, el no-ser y el no no-ser, lo no-similar y lo no-diferente. Hacerlo más allá de toda idea u opinión es liberarse del miedo, es alcanzar la iluminación, es vivir plenamente en el inter-ser. Ello requiere dedicar un tiempo en nuestra vida cotidiana a la práctica de la meditación. Y perseverar. Entonces podremos observar a fondo la naturaleza de las cosas con el poder de la consciencia y la energía de la concentración y de la clara visión.

La dirección de la felicidad es el momento presente. En él está cuanto necesitamos saber. Reservamos un espacio de tiempo para observarnos a fondo. La respuesta está dentro de nosotros. Para que se manifieste sólo necesitamos una condición más: la naturaleza búdica, la capacidad de comprender y percibir nuestra naturaleza real tal cual es. Un maestro no puede dárnosla; sólo puede ayudarnos a entrar en contacto con la naturaleza despierta, con la gran comprensión y compasión que hay en nosotros.

Esta forma de practicar nos permite vivir sin miedo y morir serenamente, sin lamentar nada. Al igual que los grandes seres, cabalgamos libremente sobre las olas del nacimiento y la muerte. Y al vivir y morir así podemos también ayudar a muchas personas que nos rodean a vivir y a morir en paz. Si nuestra presencia es firme y serena, la persona moribunda no se sentirá demasiado asustada y apenas sufrirá. A muchos de nosotros el no-ser nos asusta. Y esta angustia nos hace sufrir mucho. Por eso, es necesario revelar al moribundo la realidad de que somos una manifestación y una continuación de muchas manifestaciones. Hacerle comprender la verdad de que «nada nace, nada muere».

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Thich Nhat Hanh nació en Vietnam en 1926 ha sido monje budista durante más de cuarenta años además de poeta y activista por la paz. En Vietnam fundó la Escuela de la Juventud para los Servicios Sociales, la Universidad Budista de Vanh Hanh, la editorial Le Boi Press y la Orden del Interser. Ha enseñado en la Universidad de Columbia y la Sorbona y fue nominado por Martín Luter King Jr. Para el Premio Nobel de la Paz en 1967.

Actualmente vive en Plum Village, una comunidad budista cerca de Burdeos, Francia, que él fundó en 1982. Siempre preocupado por integrar las enseñanzas de la atención consciente en la vida diaria ha escrito más de 60 libros en inglés, francés y vietnamita. Muchos han sido traducidos al español.

18 oct 2011

meditacion Shamatha



“….. Cuando se logra una mente enfocada en la mente con la perfecta colocación de la concentración de absorción, libre de faltas cometidas por torpeza o frivolidad, experimentamos, cada vez más, un elemento de felicidad que acompaña nuestra meditación. Cuando debido a la fuerza de la absorción total de la mente enfocada en mente experimentamos la alegría serena, tanto a nivel físico como mental, logramos un estado de meditación que cumple con la definición de Shamata.

Nuestra mente ordinaria es como un pedazo de hierro que debe ser convertida en una espada de acero. Transitar por las etapas para la consecución de Shamata es como forjar el hierro en acero. Todos los materiales están a nuestra disposición. Pero debido a que la mente se distrae ante los objetos externos, entonces a pesar de que hay material para la consecución de Shamata, aún no se puede utilizar este como producto. Tenemos que forjar nuestra mente a través de un proceso de meditación. Es como poner el mineral de hierro en el fuego.

Para transformar el acero en una espada, o en esta analogía de trasformar la mente en un instrumento que comprende la vacuidad, nuestra mente serenamente quieta y calma necesita volcarse hacia la realización decisiva de la vacuidad como su objeto. Sin tal arma de la mente, no tenemos ningún poder de oposición con el que podamos destruir las emociones y actitudes perturbadas

Pagina 142 del libro: A partir de la tradición Gelug / Kagyu de Mahamudra por SS el Dalai Lama y Alexander Berzin, publicado por Snow Lion Publications

14 oct 2011

Cambias tu mente; Cambia tu entorno

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 Para obtener tus boletos puedes contactar con alguno de los alumnos de Casa Tibet en Saltillo o llamar a nuestras oficinas al 111-0896 
Para facilitar tu llegada al lugar, contaremos con transporte desde la tiendita de los arcos de Lomas hasta el Anexo y habrá flechas que señalaran la ruta.  ¡ TE ESPERAMOS !

¿quien es Leandro Chernicoff ?

¿Quién es Leandro
Chernicoff ? 

Estudió la licenciatura y maestría en Física en la UNAM y es profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.


Es miembro de Casa Tíbet México  y desempeña el rol de instructor desde hace ocho años bajo la dirección de Marco Antonio Karam, presidente y fundador de la Casa.
Durante este tiempo ha estudiado y practicado con diversos maestros de las cuatro escuelas principales del budismo tibetano tales como son; el Dalai Lama, Gueshe Sopa, Dzigar Kongtrul Rimpoche, Tsoknyi Rimpoche, Alan Wallace y Matthieu Ricard entre otros.
 En particular, a partir de 2008 practica bajo la tutela de Mingyur Rinpoche.  En ese mismo año participó durante tres meses en el Shamata Project dirigido por el doctor Alan Wallace, en una intensa práctica de meditación para medir científicamente los procesos mentales producto de esta practica.

8 oct 2011

Raíces en el budismo del mantra de Steve Jobs: “El enfoque y la simplicidad”


Por SUSAN James Donaldson
 06 de octubre 2011
BBC News
traduccion al español
Mucho antes de que Steve Jobs se convirtiera en el CEO de Apple y una de las figuras más reconocidas del planeta, tomó un camino poco convencional para encontrarse a sí mismo - un viaje espiritual que influyó en cada paso en una carrera poco convencional.
 Jobs, quien falleció el miércoles 5 de octubre a la edad de 56 años de cáncer de páncreas, fue el hijo biológico de dos académicos solteros que sólo accedieron a firmar los papeles, si los padres adoptivos lo enviaban a la universidad.
 Sus padres adoptivos enviaron al joven Jobs  al Reed College, un colegio de artes liberal y caro en Oregon, pero él lo abandono y se  fue a la India en 1973 en busca de la iluminación.
 Jobs y su amigo de la universidad Daniel Kottke, quien más tarde trabajó para él en Apple, visitaron a  Neem Karoli Baba en su ashram Kainchi.  Regresó a su casa en California ya budista con la cabeza rapada y vestido a la usanza tradicional de la India y con una filosofía que pudo haber influenciado muchos  de sus valores corporativos.

4 oct 2011

La importancia de aplicar los poderes de oposicion


los horarios son : Sabado de 9 a 2 y de 4 a 7, domingo de 9 a 2 hrs (sujetos a cambio). Para la mejor comprension de este seminario es requisito haber tomado el Curso Basico. Te recomendamos llevar ropa comoda y algo para cubrirte del fresco, libreta y pluma, repelente y tu safu. Puedes inscribirte en la Sangha en los horarios de oficina.
Para nuestros amigos de las Sanghas Foraneas, contamos con hospedaje, solo comuniquense con Ross.
 

3 oct 2011

TIBET

 
¡ recuerda apagar el ipod antes de reproducir el video !

Compartimos  imagenes del Tíbet y de su gente ..... en una excelente mezcla de buena fotografia, musica contemporanea y la voz de Yungchen Lhamo.
La cultura Tibetana es admirable, es un patrimonio de la humanidad, tenemos mucho que aprender de su espiritualidad.  ¡Hagamos plegarias por su supervivencia!